SEGUIR


Estuve tirado pero me levanté,
me sumergí en mis oscuridades más profundas
a donde me llevaron las heridas
de una batalla perdida.
Me vencieron,
pero no lograron doblegarme.
Miré al pasado mucho tiempo,
pero ahora veo detrás de esas montañas.
Me recluí en la prisión de mi espíritu,
pero ya no quiero más de eso.
Pude cortar las cadenas
que no me dejaban volar.
Y decidí arrancar de nuevo,
emprender el vuelo,
animarme a soñar.
El mundo sigue siendo el mismo
pero yo ya no.
Ya no, es lo que tuve que repetirme
más de mil veces
para entender que a veces
de tanto dar
el corazón se desgasta
y al no encontrar nada se entristece.

Ya no, es hora de seguir.

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